Conversando con sus familiares sobre la prevención de la enfermedad
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Conversando con sus familiares sobre la prevención de la enfermedad
En la mayoría de los casos es muy difícil conversar con los familiares sobre el cáncer. ¿Cómo se puede abordar este asunto? Para empezar, es importante que usted sepa que el cáncer es una enfermedad provocada por una alteración en los genes; esa modificación de los genes causa una secuencia de eventos en las células de un órgano que terminan en el desarrollo de un tumor maligno. Esto no significa que el cáncer sea hereditario. Solamente del 5% al 10% de todos los casos de cáncer son consecuencia de una alteración genética hereditaria, o sea, transmisible de padre o madre a hijo o hija.
Los casos de cáncer temprano (en pacientes menores de 50 años) causan una preocupación aún mayor. Puesto en esta situación, es muy importante que el paciente converse con su médico sobre el riesgo de que se trate de un cáncer hereditario. La orientación/decisión sobre la necesidad de hacer pruebas genéticas debe ser tomada en conjunto por el oncólogo y/o un especialista en estudios genéticos.
En estos casos, la mejor prevención continúan siendo los exámenes de rutina; mamografía, autoexamen, examen clínico, APE, tacto rectal y endoscopía, entre otros. El médico podrá orientarlo sobre la edad en que sea necesario empezar a hacerse esos exámenes.
¿Cómo puedo hablar de cáncer con mi hijo?
Ante un diagnostico de cáncer, la familia entera tiene que hacer modificaciones y adaptaciones a sus actividades diarias. Hablar de cáncer con un niño o con un adolescente no es una tarea fácil. Algunos padres prefieren no hablar del asunto; otros, sí. Es importante recordar que los niños y los adolescentes tienen el derecho de saber que un miembro de la familia está enfermo y necesita ayuda; además, ellos tienen “las antenas encendidas”, y perciben cuando algo no está bien.
Cuando al hijo se le oculta la verdad, es frecuente que se sienta aislado, preocupado, lleno de miedo… excluído de los asuntos familiares. Desde el momento en que sus hijos toman conciencia de la realidad, tienen la oportunidad de hacer preguntas siempre que les surjan dudas, y podrán ser confortados cuando sientan miedo. A continuación aparecen algunos consejos prácticos.
- Si es posible, escoja un lugar tranquilo y el momento adecuado para conversar con sus hijos.
- Explíqueles la situación en forma sencilla y veraz.
- Utilice un lenguaje sencillo y adecuado, escogiendo palabras que ya formen parte de su vocabulario.
- Responda sus preguntas a medidas que vayan surgiendo. Sea honesto cuando haya algo que usted ignore.
- Procure no distorsionar la verdad, aunque su intención sea evitar preguntas difíciles o embarazosas. Si ellos le hicieren una pregunta que usted no sepa responder, diga “No lo sé, pero intentaremos encontrar la respuesta juntos”.
- Mantenga siempre una actitud de confianza y de esperanza respecto a la enfermedad y sus tratamientos. Eso ayudará a los niños a tener esa misma actitud, además de hacer que se sientan más seguros y apoyados.
Material producido por Oncoguía (en portugués)



