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La importancia del ejercicio físico durante el tratamiento

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La importancia del ejercicio físico durante el tratamiento

La práctica de actividades físicas es una excelente herramienta para restaurar y mejorar el bienestar físico durante el tratamiento de cáncer de mama. Antes de iniciar cualquier actividad física, hable con su oncólogo; y haga los ejercicios acompañado por un profesional calificado, como es el fisioterapeuta.

Es muy probable que su organismo esté aún sensible e indefenso; por eso, conozca y respete sus nuevos límites.

Puede hacer sus actividades físicas en un parque o al aire libre, en un gimnasio, en una clínica de Fisioterapia, en su casa, y hasta acostado en su cama.

Lo importante no es tanto el tipo de ejercicio que haga, sino que sea adecuado y adaptado a su condición física.      

Active su circulación

Siempre que le sea posible, dedique algunos intervalos del día a activar su circulación: tome una posición confortable, abra y cierre las manos, mueva los tobillos hacia adelante y hacia atrás y haga girar los pies.

Camine moderadamente

Siempre que se sienta dispuesta, haga pequeñas caminatas. Eso le hará sentirse más cómoda y dispuesta a lo largo de su tratamiento.

Pero ¡atención! Si se siente cansada… ¡economice sus energías!

¿Cómo evitar la fatiga?

La fatiga es un síntoma que afecta a más del 80% de los pacientes que están en tratamiento oncológico. Puede ir acompañada de diversos factores: depresión, dolor crónico, anemia, dificultades para conciliar el sueño, pérdida de masa muscular, infecciones, pérdida del apetito, alteraciones metabólicas y los efectos colaterales de algunos agentes quimioterapéuticos o inmuno-terapéuticos.

Si la fatiga no se evalúa y se trata, puede provocar una importante disminución en la calidad de vida de la paciente. Así, lo fundamental es que el oncólogo converse con usted y sus familiares sobre este síntoma, y que discuta las opciones para su tratamiento. Hay varias medidas relativamente simples que pueden ayudarla mucho:

  • Hacer ejercicio físico moderado.
  • Utilizar métodos de relajamiento, como masajes y actividades que usted considere placenteras.
  • Evaluar y, desde luego, corregir la anemia.
  • Diagnosticar y tratar la depresión.


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