Ángela: Hija con rotavirus
La hija de Ángela, Jackie tenía 22 meses cuando contrajo un caso de rotavirus. Jackie se despertó una mañana con vómito profuso y diarrea que duró aproximadamente 6 días. La diarrea y el vómito de Jackie era tan severo que dentro de los primeros 2 días, ella tuvo 10 episodios de diarrea y no era capaz de mantener nada en su estómago.
Para fines del segundo día, Jackie estaba lo suficiente deshidratada que su médico recomendó que debía llevarse a la sala de emergencia para administrarle fluidos de manera intravenosa. Fue en este momento que Jackie fue diagnosticada con rotavirus. Jackie mejoró levemente después de su visita a emergencias, pero la siguiente noche ella comenzó a deteriorarse una vez más como resultado del aumento de la diarrea. Para la cuarta mañana, Jackie despertó y estaba tan enferma que su madre la describió como “casi sin vida”. Era lo más aterrador que Ángela había experimentado.
La segunda experiencia en emergencias fue una vez más dolorosa para Ángela y Jackie. Jackie estaba tan deshidratada que fue difícil para la enfermera encontrar una vena para insertar la vía – tomó más de una hora para eventualmente colocar la vía – después de eso, Jackie durmió durante las siguientes 48 horas. Para el sexto día de su enfermedad, Jackie comenzó a fortalecerse, pero le tomó meses recuperar el peso que perdió, más de 10% de su peso corporal, y para recuperarse de la infección por rotavirus.
Ángela se sitió muy frustrada de que no había nada que ella pudiese hacer por su niña durante toda su experiencia. Aún los esfuerzos persistentes, tales como los intentos continuos para proveerle con fluidos por varios días fueron sin éxito para cambiar el curso de su enfermedad. La experiencia con rotavirus puede variar entre los infantes y niños y puede tener un rango desde infección sin síntomas a enfermedad severa. Esta historia puede no ser representativa o característica de la experiencia de cada niño.
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