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SECCION 18 > ENFERMEDADES DE LA PIEL
 
CAPITULO 198

Trastornos de la sudación

El sudor es elaborado por las glándulas sudoríparas y transportado a la superficie de la piel mediante conductos. La sudación ayuda a mantener el cuerpo frío. Por esto, las personas sudan más cuando hace calor. También lo hacen cuando están nerviosas o estresadas.

Causa de la sudamina
La sudamina se produce cuando las glándulas sudoríparas están obstruidas y rotas y el sudor queda atrapado debajo de la piel.

Glándula y conducto sudoríparos en estado normal Conducto roto

El sudor está compuesto principalmente por agua, pero también contiene sal (cloruro de sodio) y otras sustancias químicas. Cuando una persona suda mucho, la pérdida de agua y de sal debe ser reemplazada.

Sudamina

La sudamina es una erupción cutánea que se produce cuando el sudor queda retenido.

Cuando los estrechos conductos que transportan el sudor a la superficie de la piel se obstruyen, el sudor atrapado causa inflamación, lo cual produce irritación (salpullido) y picor. La sudamina consiste normalmente en una erupción caracterizada por diminutas vesículas, pero también puede presentarse como grandes zonas de piel enrojecida.

La sudamina es más frecuente en los climas cálidos y húmedos, pero las personas que se abrigan demasiado en un clima frío también pueden desarrollarla. Las áreas más frecuentemente afectadas por la erupción son el tronco y los muslos.

Reduciendo la sudación se suele controlar el problema. Es importante mantener la piel fresca y seca, así como evitar las condiciones que pueden aumentar la sudación: el aire acondicionado resulta ideal. A menudo se utilizan lociones con corticosteroides, a las cuales a veces se les adiciona un poco de mentol; sin embargo, estos tratamientos tópicos no resultan tan eficaces como el cambio del medio ambiente y el uso de una vestimenta adecuada.

Sudación excesiva

La sudación excesiva (hiperhidrosis) puede afectar a toda la superficie de la piel, pero por lo general está limitada a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o las ingles. La zona afectada suele ser rosada o blanco-azulada y en los casos graves la piel puede presentar fisuras, descamarse y ablandarse, especialmente en los pies. A veces la zona afectada desprende un olor fétido (bromidrosis), causado por bacterias y levaduras que descomponen el sudor y la piel mojada.

Las manos y los pies sudorosos son una respuesta normal a la ansiedad y también es habitual que una persona sude mucho cuando tiene fiebre. Sin embargo, una sudación frecuente y abundante en todo el cuerpo requiere atención médica porque puede ser un signo de hiperactividad del tiroides, una baja concentración de azúcar en la sangre o una alteración en la región del sistema nervioso que controla la sudación. Los análisis de sangre pueden determinar si la función tiroidea o la concentración de azúcar en sangre son anormales.

Tratamiento

Una sudación abundante en las palmas de las manos, las plantas de los pies o las axilas puede ser controlada hasta cierto punto con la aplicación por la noche de una solución de cloruro de aluminio. En primer lugar se seca la zona afectada, a continuación se aplica la solución y por último se recubre todo ello con una fina película plástica. Por la mañana, se retira la película y se lava la zona. Algunas personas necesitan dos aplicaciones diarias; esta pauta suele aliviar el problema durante una semana. Si la solución irrita la piel, debería interrumpirse el uso de la película plástica.

Una solución de metenamina también puede ayudar a controlar la sudación abundante. En ocasiones se recurre a la iontoforesis con agua corriente, proceso en el que se aplica una débil corriente eléctrica a la zona afectada. Si fracasa el tratamiento en un caso de sudación extrema, se puede proceder a una medida mucho más drástica, que consiste en la extirpación quirúrgica de las glándulas sudoríparas axilares. El asesoramiento psicológico o un tratamiento con ansiolíticos pueden aliviar los casos de sudación causados por ansiedad.

Para controlar el olor es necesario mantener minuciosamente limpia la zona afectada; de este modo se eliminan los microorganismos responsables del olor. El baño diario con un jabón líquido que contenga clorhexidina u otro antiséptico y la aplicación de un preparado de clorhidróxido de aluminio (presente en la mayoría de los desodorantes comerciales) son eficaces contra el olor; puede ser útil el afeitado del pelo de las axilas. Algunas personas pueden necesitar cremas antibacterianas o lociones con antibióticos (como clindamicina o eritromicina) para eliminar el olor.


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