SECCION 20 >
TRASTORNOS OCULARES
CAPITULO 227
Trastornos del nervio óptico
Los pequeños nervios de la retina (la
superficie interna de la parte posterior del ojo) perciben la luz y
transmiten impulsos hacia el nervio óptico, que los transporta
hacia el cerebro. Un problema en cualquier punto del nervio óptico
y sus ramificaciones, o bien una lesión en las áreas posteriores
del cerebro que perciben los estímulos visuales, pueden provocar
cambios en la visión.
El recorrido de la visión
El nervio óptico de cada ojo se divide
y la mitad de las fibras nerviosas de cada lado cruzan hasta
el lado opuesto, en el quiasma óptico. Debido a esta
disposición, el cerebro recibe la información
tanto del campo visual izquierdo como del derecho a través
de ambos nervios ópticos.
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Los nervios ópticos siguen una ruta inusual
desde los ojos hasta la parte posterior del cerebro. Cada nervio se
divide y la mitad de sus fibras cruzan hacia el lado opuesto en una
zona que se denomina quiasma óptico. Debido a esta disposición
anatómica, las lesiones en el recorrido del nervio óptico
provocan patrones peculiares de pérdida de la visión.
Si el nervio óptico resulta dañado entre el globo ocular
y el quiasma óptico, la persona puede quedar ciega de ese ojo.
Pero si el problema radica en la parte posterior del recorrido del nervio
óptico, se puede perder la visión en sólo la mitad
del campo visual de ambos ojos, una enfermedad llamada hemianopsia.
Si ambos ojos pierden la visión periférica, la causa puede
ser una lesión en el quiasma óptico. Si ambos ojos pierden
la mitad de su campo visual del mismo lado (por ejemplo, el lado derecho)
se debe generalmente a una lesión en el recorrido del nervio
óptico localizada en el lado opuesto del cerebro (el izquierdo)
y provocada por un ictus, una hemorragia o un tumor.
Papiledema
El papiledema es una enfermedad en la que la alta
presión en el cerebro hace que el nervio óptico se hinche
en el punto en que entra en el ojo.
La enfermedad, que casi siempre afecta ambos ojos,
en general se produce debido a un tumor cerebral o un absceso, lesiones
traumáticas en la cabeza, hemorragias en el cerebro, infección
del cerebro o sus membranas (meninges), seudotumor cerebral, trombosis
del seno cavernoso o presión arterial muy alta. Las enfermedades
pulmonares graves también pueden incrementar la presión
en el cerebro, causando papiledema.
Al principio, el papiledema puede causar dolor de
cabeza sin afectar la visión. El tratamiento depende de qué
es lo que causa la alta presión en el cerebro. Puede ser necesario
recurrir a la medicación o a la cirugía para aliviar la
presión. Si la alta presión no se reduce rápidamente,
el nervio óptico y el cerebro pueden resultar dañados
de forma permanente.
Papilitis
La papilitis (neuritis óptica) es la inflamación
del extremo del nervio óptico que entra en el ojo.
La papilitis puede tener varias causas, aunque la
causa exacta casi nunca se sabe. En personas mayores de 60 años,
la arteritis temporal es una de las causas más importantes. La
papilitis también puede deberse a trastornos víricos e
inmuno-lógicos.
A pesar de que la papilitis en general afecta sólo
un ojo, también puede presentarse en ambos. El resultado es la
pérdida de visión, que puede oscilar entre un pequeño
punto ciego hasta la ceguera absoluta en un plazo de un día o
dos. En ocasiones, la pérdida es permanente. La persona puede
sentir dolor o no sentirlo en absoluto.
Para
establecer el diagnóstico, el médico comprueba si la visión
es normal en todas las áreas, examina el nervio óptico
con un oftalmoscopio (un instrumento utilizado para ver el interior
del ojo) y verifica que las pupilas respondan normalmente a la luz.
En ciertos casos, es necesario realizar una tomografía computadorizada
(TC) o una resonancia magnética (RM).
El tratamiento depende de la causa. En general,
los corticosteroides constituyen la terapia de primera elección.
Neuritis retrobulbar
La neuritis retrobulbar es la inflamación
de la porción del nervio óptico localizada detrás
del ojo; en general afecta sólo un ojo.
Varias enfermedades pueden inflamar y en consecuencia
dañar el área. Frecuentemente la causa es la esclerosis
múltiple. Pero también muchas otras enfermedades pueden
provocar neuritis retrobulbar. En ocasiones, resulta imposible descubrir
la causa.
La neuritis retrobulbar provoca rápidamente
una pérdida de visión y además dolor al mover el
ojo. El examen con un oftalmoscopio revela cambios sutiles o bien ninguna
alteración en la porción del nervio óptico de la
parte posterior del ojo que es visible con este instrumento.
Aproximadamente la mitad de los episodios de neuritis
retrobulbar mejoran sin tratamiento, en general en 2 a 8 semanas. Sin
embargo, a veces persiste la falta de claridad en el centro del campo
visual y también pueden aparecer recaídas, en especial
cuando la causa es la esclerosis múltiple. Cada recaída
puede empeorar la pérdida de visión. El nervio óptico
puede resultar dañado para siempre y, en casos muy raros, los
ataques repetidos conducen a la ceguera total. El tratamiento depende
de la causa y puede incluir corticosteroides. A veces no se indica ningún
tratamiento.
Ambliopía tóxica
La ambliopía tóxica es una enfermedad
similar a la neuritis retrobulbar que en general afecta ambos ojos.
Los alcohólicos son particularmente susceptibles de padecerla,
si bien la causa de este proceso puede ser más bien la desnutrición,
y no el alcohol. Los productos químicos tóxicos, como
los presentes en el humo del cigarrillo y el plomo, el metanol, el cloranfenicol,
la digital y el etambutol, entre muchos otros, también pueden
provocar la enfermedad.
La ambliopía tóxica produce una pequeña
área de pérdida de visión en el centro del campo
visual que lentamente aumenta de tamaño y puede llegar a producir
ceguera absoluta. Cuando el médico examina el ojo con un oftalmoscopio
puede que no observe ningún cambio, o sólo algunos muy
escasos.
Las personas con ambliopía tóxica
deberían evitar el tabaco, el alcohol o bien el producto químico
tóxico responsable. Si el uso de alcohol es una de las causas,
la persona debería alimentarse con una dieta equilibrada y tomar
un suplemento de complejo vitamínico B. Si la causa es el plomo,
ciertos fármacos quelantes ayudan a eliminarlo del cuerpo.