SECCION 22 >
PROBLEMAS DE SALUD DE LA MUJER
CAPITULO 232
Hormonas y reproducción
La reproducción humana normal supone
la interacción entre una variedad de hormonas y diversos órganos,
controlada por el hipotálamo, un área que se halla en
el cerebro. Tanto en las mujeres como en los varones, el hipotálamo
secreta hormonas o factores de liberación que llegan hasta la
hipófisis, una glándula del tamaño de un guisante
localizada debajo del hipotálamo, y la estimulan para que libere
otras hormonas. Por ejemplo, la hormona liberadora de gonadotropinas,
un factor de liberación secretado por el hipotálamo, estimula
la hipófisis para secretar hormona luteinizante y hormona foliculoestimulante.
Estas hormonas estimulan la maduración de las glándulas
reproductoras y la liberación de hormonas sexuales. Los ovarios
de la mujer producen estrógenos y los testículos del varón
liberan andrógenos, como la testosterona. Las glándulas
suprarrenales, localizadas en la parte superior de los riñones,
también producen hormonas sexuales.
Los
patrones de secreción y las concentraciones de hormonas sexuales
en sangre determinan si éstas estimulan o inhiben la liberación
de hormona luteinizante y foliculoestimulante por parte de la hipófisis.
Por ejemplo, una disminución en los niveles de hormonas sexuales
provoca una mayor liberación por la hipófisis de aquellas
dos hormonas (mecanismo de retroalimentación negativo). Prácticamente,
todas las hormonas se liberan en forma de borbotones de corta duración
(pulsos) cada 1 a 3 horas; de ahí que la concentración
de hormonas en la sangre sea fluctuante.
Pubertad
En el momento del nacimiento, los niveles de hormona
luteinizante y foliculoestimulante son altos, pero descienden en pocos
meses y se mantienen bajos hasta la pubertad. Al comienzo de la pubertad,
estos niveles hormonales aumentan y estimulan la producción de
hormonas sexuales. En las niñas, las concentraciones altas estimulan
la maduración de las mamas, los ovarios, el útero y la
vagina; se inicia la menstruación y aparecen las características
sexuales secundarias (como el vello púbico y de las axilas).
En los adolescentes, la maduración afecta a los testículos,
la próstata, las vesículas seminales y el pene, y también
crece el vello facial, púbico y de las axilas. Normalmente, estos
cambios ocurren de forma secuencial durante la pubertad hasta alcanzar
la madurez sexual.
En las chicas, el primer cambio de la pubertad es,
con frecuencia, el aumento de tamaño de las mamas (comienzan
a desarrollarse), seguido de inmediato por el crecimiento del vello
púbico y axilar. El intervalo entre el crecimiento de las mamas
y la primera menstruación es de alrededor de 2 años. La
forma del cuerpo de las chicas cambia y aumenta su grasa corporal. El
crecimiento que acompaña la pubertad comienza incluso antes de
que las mamas comiencen a desarrollarse. Es más rápido
al comienzo de la pubertad, antes del inicio de la menstruación;
a continuación se vuelve más lento y, en general, se detiene
entre los 14 y los 16 años. Por el contrario, los chicos crecen
con más rapidez entre los 13 y los 17 años y pueden seguir
creciendo incluso después de los 20 años.
La edad en que comienza la pubertad parece estar
influida por el estado de salud general y de nutrición, así
como por factores socioeconómicos y hereditarios. En Europa occidental,
la edad promedio en la que se produce la primera menstruación
decreció en 4 meses cada década entre 1850 y 1950, pero
no se ha observado ningún descenso en las últimas cuatro
décadas. La obesidad moderada se asocia a un inicio de la menstruación
más precoz, mientras que éste se retrasa en chicas con
una delgadez extrema o desnutridas. La menarquía también
comienza antes entre las chicas que viven en áreas urbanas y
entre aquellas cuyas madres comenzaron a menstruar a temprana edad.
Ciclo menstrual
La menstruación, es decir, el desprendimiento
del revestimiento interno del útero (el endometrio) acompañado
de hemorragia, tiene lugar en ciclos aproximadamente mensuales, a menos
que la mujer esté embarazada. Marca los años reproductivos
de la vida de la mujer, que se extienden desde el comienzo de la menstruación
(menarquía) y siguen durante la pubertad hasta su cese (menopausia).
Por definición, el primer día de hemorragia
se considera que es el comienzo de cada ciclo menstrual (día
1), que finaliza justo antes de la siguiente menstruación. Los
ciclos menstruales varían entre 21 y 40 días y sólo
el 10 o 15 por ciento son exactamente de 28 días. Los intervalos
entre los períodos son más prolongados en los años
inmediatamente posteriores a la menarquía y anteriores a la menopausia.
El ciclo menstrual se divide en tres fases: folicular, ovulatoria y
leuteínica.
Cambios durante el ciclo menstrual
El ciclo menstrual está regulado por la compleja interacción
de las hormonas pituitarias (hormona luteinizante y hormona foliculostimulante)
y las hormonas sexuales ováricas (estradiol y progesterona).
El ciclo menstrual comienza con la fase folicular. Los bajos niveles
de estradiol (un estrógeno) y progesterona al comienzo de
esta fase hacen que el revestimiento uterino (endometrio) degenere
y se desprenda en la menstruación, que marca el primer día
del ciclo menstrual. Durante la primera mitad de esta fase, el nivel
de hormona foliculostimulante asciende ligeramente y estimula el
desarrollo de algunos folículos, cada uno de los cuales contiene
un óvulo. Solamente un folículo sigue desarrollándose.
Durante la última parte de esta fase, el nivel de estradiol
secretado por los ovarios aumenta y estimula el espesamiento del
revestimiento uterino.
Un incremento en los niveles de hormona luteinizante y foliculostimulante
señala el inicio de la fase ovulatoria. La liberación
del óvulo (ovulación) generalmente ocurre de 16 a
32 horas después del aumento en el nivel hormonal. El nivel
de estradiol llega a su punto máximo y el nivel de progesterona
comienza a elevarse.
Durante la fase luteínica, los niveles de hormona luteinizante
y hormona foliculostimulante descienden. El folículo roto
se cierra después de desprender el óvulo y forma el
cuerpo lúteo, que secreta progesterona. La progesterona y
el estradiol provocan el engrosamiento del endometrio. Si el óvulo
no es fertilizado, el cuerpo lúteo degenera y deja de producir
progesterona, el nivel de estradiol desciende y se inicia un nuevo
ciclo menstrual. |
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La fase folicular, de duración variable, se
prolonga desde el primer día de hemorragia hasta justo antes
del aumento de la hormona luteinizante, que provoca la liberación
del óvulo (ovulación). Esta fase recibe este nombre por
el desarrollo característico de los folículos de los ovarios.
Durante la primera mitad de la fase, la glándula hipófisis
aumenta su secreción de hormona foliculoestimulante y en consecuencia
estimula el crecimiento de 3 a 30 folículos, cada uno de los
cuales contiene un óvulo. Sólo uno de dichos folículos
sigue creciendo; los otros degeneran. A medida que se acerca la menopausia,
la fase folicular se hace más corta.
En la menstruación, parte del endometrio
se desprende en respuesta a una disminución en los niveles circulantes
de estrógenos y progesterona. El endometrio consta de tres capas:
la superior (superficial) y la mayor parte de la central (intermedia)
se desprenden, mientras que la capa inferior (basal) permanece para
producir nuevas células que reconstruyan las otras dos capas.
La hemorragia menstrual dura entre 3 y 7 días y su duración
promedio es de 5 días. La pérdida de sangre oscila entre
los 14 y los 280 gramos (media de 128 g). Una compresa o un tampón,
según el tipo empleado, pueden retener hasta 29 gramos. En general,
la sangre menstrual no coagula a menos que la hemorragia sea muy intensa.
La fase ovulatoria se inicia al aumentar la hormona
luteinizante. La liberación del óvulo se produce entre
16 y 32 horas después del aumento hormonal. El único folículo
que está creciendo sobresale de la superficie del ovario, se
rompe y libera el óvulo. Cerca del momento de la ovulación,
algunas mujeres sienten un dolor sordo en uno de los lados de la parte
inferior del abdomen, que puede durar entre unos pocos minutos y algunas
horas. A pesar de que la sensación dolorosa aparece en el mismo
lado del ovario que liberó el óvulo, la causa precisa
del dolor se desconoce. El dolor puede preceder o seguir la rotura del
folículo y no se produce siempre en todos los ciclos. La liberación
del óvulo no es alternante por parte de uno y otro ovario y parece
suceder al azar. Por otro lado, si se extirpa un ovario, el otro libera
un óvulo al mes.
La fase luteínica se produce después
de la ovulación y dura alrededor de 14 días, a menos que
tenga lugar la fertilización, y finaliza justo antes del período
menstrual. El folículo roto se cierra después de liberar
el óvulo y forma un cuerpo lúteo, que secreta cada vez
más cantidad de progesterona.
La progesterona provoca un ligero aumento de la
temperatura corporal durante la fase luteínica y sigue alta hasta
que comienza el período menstrual. Este aumento de la temperatura
se emplea para estimar si ha tenido lugar la ovulación.
El cuerpo lúteo degenera al cabo de 14 días
y comienza un nuevo ciclo menstrual, a menos que se produzca la fecundación
del óvulo. Si el óvulo es fecundado, el cuerpo lúteo
inicia la secreción de gonadotropina coriónica humana,
hormona que mantiene el cuerpo lúteo, productor de progesterona,
hasta que el feto en crecimiento pueda producir sus propias hormonas.
Las pruebas de embarazo se basan en la detección de un aumento
en los niveles de gonadotropina coriónica humana.